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Cuando Todo Confluye Hacia Un Error Imposible

La nota da cuenta que un equívoco que resulta grotesco (o una contribución al remanido 'chiste de gallegos’), pero puede ser una buena excusa para hacer inventario de una sumatoria de causas que lo hicieron posible (todas evitables).

– Un jefe que parece haber encargado un molde para fundición como si dictara la orden por teléfono, sin asegurarse de que el operador tiene alguna referencia del resultado final esperado, o confiando por demás en el “sentido común”.

– Un operador que no tiene suficiente preparación para entender que no da lo mismo poner la palabra “escudo” y la imagen de un escudo, y que ni siquiera dispone de un modelo para usar como referencia.

– La ausencia de control sobre el trabajo realizado por parte de un supervisor o jefe, de quien lo encargó o de quien correspondiese según la estructura.

– La eventual “ceguera” para detectar el error de los que manipularon la tapa en cuestión hasta su instalación definitiva, o el supuesto de que “alguien ya lo habrá advertido y si lo mandan así debe estar bien”.

El viejo dicho “el diablo se esconde en los detalles” se hace realidad, tal como podría hacerlo en muchas de las actividades que se lleva a cabo en nuestro entorno.

Si somos líderes, nos tocará reflexionar acerca de cómo aseguramos la operación a cargo, en la comunicación clara, el monitoreo riguroso, y el feedback a tiempo.

También podemos preguntarnos, qué tan disponibles estamos para recibir preguntas o responder dudas, o en qué medida involucramos a todos los que participan de la cadena de valor para que cualquiera que detecte un error se sienta comprometido y habilitado para señalarlo.

Si nos toca el rol de operador, podremos preguntarnos sobre qué tanta información nos llega sobre lo que tenemos que hacer y qué tan pro activos somos para preguntar a tiempo si hubiese algo poco claro.

También sobre la necesidad de contar con referencias claras, y el valor de tener alguien que nos controle (que puede molestar, pero también enseñar o prevenir).

 

 

¿Este “fin de la cita” es real?

— Álvaro Lario (@AlvaroLario) 14 de noviembre de 2017

 

 

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